Obra realizada en lápiz blanco sobre papel negro, de la artista Claudia Olivaris (2014).
La pieza destaca por su impecable dominio del trazo y su tratamiento anatómico preciso, que captura con sutileza la fuerza contenida y la nobleza del animal.
El contraste entre la luz y la sombra confiere una profundidad casi escultórica, mientras la composición —sobria y equilibrada— enmarca la serenidad del caballo con una elegancia atemporal.
Una obra que combina técnica académica y sensibilidad expresiva, consolidando el talento de Olivaris en el dibujo contemporáneo.
Obra realizada en lápiz blanco sobre papel negro, de la artista Claudia Olivaris (2014).
La pieza destaca por su impecable dominio del trazo y su tratamiento anatómico preciso, que captura con sutileza la fuerza contenida y la nobleza del animal.
El contraste entre la luz y la sombra confiere una profundidad casi escultórica, mientras la composición —sobria y equilibrada— enmarca la serenidad del caballo con una elegancia atemporal.
Una obra que combina técnica académica y sensibilidad expresiva, consolidando el talento de Olivaris en el dibujo contemporáneo.