Una obra de profunda fuerza espiritual atribuida a Víctor Mideros, uno de los grandes referentes de la pintura ecuatoriana del siglo XX.
Este óleo representa a Cristo coronado de espinas, construido a partir de una intensa relación entre luz y sombra.
La expresión serena, la mirada descendida y los tonos cálidos contrastan con la profundidad del fondo, otorgándole a la escena un carácter íntimo y contemplativo.
Una pieza de pequeño formato, pero de notable presencia, donde la sensibilidad religiosa característica de Mideros se manifiesta con especial intensidad.
Una obra de profunda fuerza espiritual atribuida a Víctor Mideros, uno de los grandes referentes de la pintura ecuatoriana del siglo XX.
Este óleo representa a Cristo coronado de espinas, construido a partir de una intensa relación entre luz y sombra.
La expresión serena, la mirada descendida y los tonos cálidos contrastan con la profundidad del fondo, otorgándole a la escena un carácter íntimo y contemplativo.
Una pieza de pequeño formato, pero de notable presencia, donde la sensibilidad religiosa característica de Mideros se manifiesta con especial intensidad.